Es cierto que el COVID 19 ha forzado nuestra digitalización.
En algunos casos nos ha empujado al trabajo remoto y, decididamente, ha cambiado nuestros hábitos de higiene y de relacionamiento social. Con la llegada del virus muchas costumbres se han modificado, así como otras rutinas han nacido para quedarse.
Nos hemos hecho expertos en vacunas, barbijos y nuestra vida transcurre en una “exagerada” conexión a internet con algunos costos altos de asumir.

Sin embargo, podemos utilizar la crisis sumando las oportunidades que nos presenta, ser resilientes y prevenir los daños que la tecnología mal usada nos provoca, disfrutando del bienestar digital. La noción de bienestar hace referencia a lo que se necesita para vivir bien y, sumado a lo digital, apuntamos a la relación saludable con la tecnología, que nos hace gozar de todas sus ventajas manteniendo el control de nuestras acciones, humanizándola. Este es un anhelado equilibrio, donde la desconexión digital es el medio y el método de gestión neurotic (GNT) la estrategia para lograrlo.
Entendemos el concepto de método, como sistematización. Se trata entonces de generar cambios en nuestras estructuras mentales para encontrar respuestas que mejoren nuestra calidad de vida, para el uso sustentable y no adictivo de las tecnologías de la información y la comunicación (tic). Los seres humanos somos seres emocionales. Las emociones guían nuestra conducta, incluyen en las decisiones e, incluso, en nuestros recuerdos. Elentrenamiento GNT requiere el conocimiento del cerebro para lograr la neuroplasticidad, y la aplicación de prácticas como respiración, meditación, mindfulness, programación neurolingustica (PNL) y pensamiento lateral (PL), para provenir el impacto negativo de las TIC en nuestro sistema nervioso, creando hábitos saludables.
Tres son los conceptos claves: conocimiento, entrenamiento y actitud, para sinergiar la “memoria exogámica”, aquella que internet nos ha generado (fuera de nuestro cuerpo), con la focalización necesaria para combatir el multitasking, producto de la discontinuidad de pensamientos y el abandono de la lecto-escritura. Ciertamente, la acción de trabajar se encuentra en íntima relación con nuestro cerebro, por ello la neuroergonomía se ocupa del diseño de las tareas y de los programas informáticos a utilizar con el objetivo que el trabajador se encuentre cómodo a nivel psicológico, percibiendo que tiene las habilidades y el tiempo necesarios para realizar su tarea de manera efectiva y segura, sin sufrir excesiva carga mental.
Justamente se trata de no vivenciar el distrés, contrario al eustrés, que es aquel que nos motiva y vigoriza. El denominado estrés negativo provoca el burnout o síndrome del desgaste profesional, que podría traducirse literalmente como “quemarse” en el trabajo. Esta afección , compuesta por tres elementos: fatiga o cansancio emocional; falta de eficiencia o decadencia en rendimiento y logros y despersonalización en el trabajo, fue reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como enfermedad, el 25/05/2019 recibiendo el Código QD85. Sin embargo, su diagnóstico entrará en vigor a partir del 01/01/2022.


Ahora bien, cuando ese syndrome resultante del distrés crónico en el trabajo esta motivado por el mal uso o uso abusivo de las tic, nos encontramos con el Bo.D (Burnout Digital). Con serias consecuencias ísicas y psicológicas para el trabajador digital, como son: textneck (desalineamiento del cuello), lesiones en el túnel carpiano, lumbalgias, FOMO (miedo a estar desconectado), tecnoestres, aislamiento emocional, entre otras.
Por eso es importante capacitarse para prevenir la violencia tecnológica que, inclusive, puede tomar la forma de hostigamiento doloso, relejada en el ciberacoso laboral. En este sentido la Ley argentina Nro. 27580, publicada por Decreto Nro 992/2020, del año pasado, que entró en vigencia a partir del pasado mes de junio 2021, aprueba el Convenio OIT Nro. 190. En dicho convenio, se entiende por ciberacoso en el mundo del trabajo a “cualquier comportamiento agresivo contra una víctima individual o un grupo individualizado de víctimas a través de las TIC en el contexto del trabajo”.
Nuestro cerebro está biológicamente creado para sobrevivir en otras condiciones ambientales, por eso nos conduce a actuar de acuerdo con viejos esquemas mentales, utiliza los heurísticos (atajos mentales) para evitar la incertidumbre y la angustia que genera el cambio. El cerebro sufre frente a las exigencias del siglo XXI, la tecnología, la infoxicación, la crisis atencional, el FOMO (miedo a quedar afuera), la adicción a las TIC. Los hábitos saludables en el teletrabajo seguro incluyen: buena postura, iluminación adecuada, pausas activas, ejercicios de estiramiento y práctica del método GNT para que la respiración nos facilite la creatividad y la gestión de las reacciones que nuestras emociones provocan.
Depende de cada uno provocar el cambio, podemos lograrlo: conocimiento + práctica + actitud= BIENESTAR DIGITAL
