EFECTOS PSICOLÓGICOS
DE LA PANDEMIA EN ADULTOS MAYORES

Escribe Rodrigo Balladares

El 11 de marzo de 2020 cuando la Organización Mundial de la Salud caracterizó al Covid-19 como una pandemia nadie imaginaba que las vidas de todos cambiarían tan repentinamente.
El ASPO (Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio) y diversas restricciones en la Argentina comenzaron el 20 de Marzo y tuvieron una duración prolongada con el fin de salvaguardar la salud de todos los ciudadanos.
La pandemia no ha pasado desapercibida para nadie y mucho menos para los adul-tos mayores quienes, y es para destacar, en su mayoría han acatado lo establecido por las autoridades.
Es preciso considerar que “la carga” de la pandemia para la población de tercera edad es doble porque son consideradas “personas de riesgo” y eso acarrea más miedos y preocupaciones que en cualquier otro grupo etario.
Fue un año muy difícil, los adultos mayores estuvieron expuestos no solo a los riesgos propios del coronavirus sino también a la sobresaturación de información, restricciones de movilidad, cancelación de reuniones y actividades sociales, cierres de centros de jubilados, aislamiento, sedentarismo, etc. Además muchos tuvieron que aprender a manejar las nuevas alternativas, entendiendo la ansiedad que ello conlleva, que la tecnología nos ofrece hoy (whatsapp, zoom, meet, instagram, facebook) con el fin de apaciguar los efectos del aislamiento y soledad.
El confinamiento (ASPO) fue repentino, inesperado y nadie estaba preparado para afrontarlo. Esto perjudicó de sobremanera a aquellos adultos mayores que viven solos llevándolos a algo peor que la soledad que es, como se ha dicho anteriormente, el aislamiento.
A menudo las personas mayores necesitan mucho más que asistencia para realizar todas las actividades de su rutina. Precisan acompañamiento, saber que tienen un lugar, un espacio y una persona que los sostenga para sortear todos esos obstáculos que el propio envejecimiento interpone en el curso corriente de la vida.
El impedimento que han tenido las personas de tercera edad de “sentirse acompañadas” y reunirse con sus pares ha traído aparejado una “ruptura” en las redes sociales y los vínculos.
La pandemia nos ha llevado o incentivado a realizar diversas actividades que no eran usuales en nosotros. Esto sucedió con los adultos mayores que con el fin de salvaguardar sus relaciones sociales o seguir haciendo su rutina “lo más normal posible” se “amigaron” o “familiarizaron” con la tecnología e internet.
La tecnología, en este contexto de pandemia, ha permitido realizar puentes donde antes había muros y abrió nuevos canales de comunicación que seguramente una vez superada la misma seguirán estando para cambiar por completo el paradigma tanto de atención como de acompañamiento a las personas de tercera edad por parte de familiares e instituciones.

El director de la Organización Mundial de la Salud manifestó que “apoyar y proteger a las personas mayores que viven solas en la comunidad es asunto de todos. Les recuerdo a los gobiernos y las autoridades que todas las comunidades deben recibir apoyo para realizar intervenciones que garanticen que las personas mayores tengan lo que necesitan. Todas deben ser tratadas con respeto y dignidad durante estos tiempos. No podemos dejar a nadie atrás”.
El cafecito en el bar con los amigos, los cumpleaños familiares y asados fueron reemplazados por videollamadas y encuentros por Zoom. Estas reuniones virtuales fueron tildadas al principio de “frías” por parte de los adultos mayores pero luego, cuando se fueron familiari-zando con las mismas y ante la imposibilidad de poder desarrollarlas de otra forma, fueron aceptadas, valoradas y disfrutadas.
El aspecto emocional durante toda la pandemia sufrió diversas consecuencias en las personas de tercera edad. Basado en experiencias vividas, pudo notarse en ellos días muy “buenos” seguidos de días muy “malos”. Es decir, la ciclotimia propia de estos tiempos fue común a todas las franjas etarias y se hizo muy presente en los adultos mayores.
La sobresaturación de información por parte de los medios tradicionales de comunicación, tales como la radio y televisión, ha incluido en el estado de ánimo de las personas de tercera edad. La repetición de noticias negativas, cifras de contagios y muertes hace que los receptores se llenen de miedo y angustia. Esto se suma a los diversos avatares que la pandemia le impone ya de por sí a la vida diaria.
El sedentarismo es otro factor de riesgo consecuente del confinamiento y resulta paradójico porque como profesionales de la salud se incita a un envejecimiento activo y ahora se debe, en primera medida, recalcar la importancia dequedarse en casa. Aunque estar en el hogar no debe ser motivo para estar pasivos, por ello se recomienda a los adultos mayores seguir diversas rutinas físicas, acordes a su edad, que puedan realizar en su casa con los materiales que dispongan.
Es de mencionar que el Sindicato del Seguro República Argentina a través de su Obra Social ya venía y continúa trabajando con los adultos mayores en toda esta pandemia.

Como consecuencia de ello, conscientes de la difícil situación que se atraviesa y con el fin de contrarrestar los efectos negativos de la misma ofrece diferentes alternativas tales como:

  • Caminatas a plazas (cuando las restricciones eran menores)
  • Viajes Virtuales
  • Festejo de Cumpleaños por Zoom
  • Envío de videos ejercicios físicos acordes a la edad
  • Llamados telefónicos que garanticen el acompañamiento
  • Garantizar la continuación demanera virtual del Programa Preventivo para Adultos Mayores comprendiendo los talleres de Yoga, Baile, Coro, Reflexión, Comedia Musical, Memoria, Teatro, Artes Plásticas, Origami, Inglés, Italiano, Inclusión Digital y Cine-Debate.