EL MUNDIAL ASEGURADO

Escribe Lucas Di Marco

Curiosidades, acontecimientos y situaciones controversiales para descubrir en esta historia

Era el año 1978 y Argentina estaba seleccionada como sede anfitriona del Mundial de fútbol por primera vez en su historia. El país transitaba la dictadura militar más sangrienta que se tenga memoria; tiempos en que las libertades civiles y los derechos constitucionales estaban suspendidos, entre ellos la representación gremial y la participación activa de los sindicatos. Nuestro gremio se encontraba intervenido por el gobierno militar, como la mayoría de las organizaciones sindicales. Por entonces ni AFA ni nuestra selección contaban con un predio para realizar la concentración y el entrenamiento diario de los jugadores (como el que actualmente posee en Ezeiza) y se utilizaban las instalaciones de distintos clubes del fútbol argentino. Quién hubiese pensado que nuestro Complejo Polideportivo de la ciudad de Moreno también sería protagonista del mundial que organizó Argentina. Nuestro pulmón recreativo bonaerense albergó a cuatro seleccionados participantes, incluida la nuestra. Antes y durante la competición. Quién hubiese creído que la última cena del equipo holandés antes de la final se produjera en nuestro predio.
Nuestro centro deportivo de Moreno (actualmente Complejo Polideportivo 17 de Octubre) siempre disponible para nuestros afiliados y afiliadas, para la práctica de distintos deportes y para el disfrute de sus tiempos libres o fines de semana. Por la cantidad de canchas, las comodidades de sus instalaciones y el Hotel 21 de Octubre a tan solo 200 metros de distancia, nuestro complejo contaba con todas las condiciones necesarias que FIFA requería para alojar a las comitivas de los distintos países participantes. Además de contar con esta estructura adecuada, también la distancia también la distancia geográfica era propicia: sólo 32 kilómetros desde Capital Federal. El Ente Autárquico Mundial ´78 (entidad organizadora creada por la junta militar) decidió utilizarlo antes y durante la competencia, valorando además la cercanía con dos de los estadios en que se disputaban partidos, el Monumental de River Plate y el José Amalfitani de Vélez Sarsfield.

Gloria y Dolor
Entre el orgullo nacional de organizar y presenciar un mundial de fútbol, reconocido como el deporte más popular en el pueblo argentino, una generación de excelentes jugadores y con un cuerpo técnico que logró consolidar una planificación deportiva acorde para una competencia internacional; dotándola además de una identidad, por su idea de juego, por la capacidad técnica de los protagonistas y por el carácter federal que tuvo su composición, supo conquistar la tan preciada Copa del mundo por primera vez.
Un mundial con muchos detalles coloridos, que tuvo como goleador y figura al gran Mario Alberto Kempes, oriundo de la ciudad cordobesa de Bell Ville -paradoja del destino, la capital nacional de la de la pelota de fútbol-, el Pato Fillol, uno de los grandes arqueros de nuestra tierra, grandes glorias como Daniel Bertoni, el loco Houseman o Leopoldo Jacinto Luque, y un marcador central, capitán de enorme jerarquía, como Daniel Passarella, por nombrar algunos de aquellos cracks. Una conjunción de hombres talentosos y aguerridos conducidos por un ilustre de la dirección técnica de esos tiempos, Cesar Luis Menotti, conformaron una sinergia perfecta para gritar campeón por primera vez y encima en nuestro país, de locales.

Sin embargo, resulta imposible soslayar el contexto en el que se llevó adelante: plena dictadura militar. El mismísimo mediocampista del equipo campeón, Osvaldo Ardiles, aseguró en una entrevista. "Duele saber que fuimos un elemento de distracción”. Es increíble pensar que esa noche de aquel 25 de junio, a metros de los festejos en el estadio Monumental, funcionaba la ESMA, Escuela de Mecánica de la Armada (Centro clandestino de detención). Los gritos de alegría popular se mezclaban con los gritos de dolor.
Un mundial con muchos detalles coloridos, que tuvo como goleador y figura al gran Mario Alberto Kempes, oriundo de la ciudad cordobesa de Bell Ville -paradoja del destino, la capital nacional de la de la pelota de fútbol-, el Pato Fillol, uno de los grandes arqueros de nuestra tierra, grandes glorias como Daniel Bertoni, el loco Houseman o Leopoldo Jacinto Luque, y un marcador central, capitán de enorme jerarquía, como Daniel Passarella, por nombrar algunos de aquellos cracks. Una conjunción de hombres talentosos y aguerridos conducidos por un ilustre de la dirección técnica de esos tiempos, Cesar Luis Menotti, conformaron una sinergia perfecta para gritar campeón por primera vez y encima en nuestro país, de locales.
Sin embargo, resulta imposible soslayar el contexto en el que se llevó adelante: plena dictadura militar. El mismísimo mediocampista del equipo campeón, Osvaldo Ardiles, aseguró en una entrevista. "Duele saber que fuimos un elemento de distracción”. Es increíble pensar que esa noche de aquel 25 de junio, a metros de los festejos en el estadio Monumental, funcionaba la ESMA, Escuela de Mecánica de la Armada (Centro clandestino de detención). Los gritos de alegría popular se mezclaban con los gritos de dolor.

Toda esa sangre derramada en secuestros, torturas y desapariciones forzadas de personas a manos de las fuerzas de seguridad como método de persecución política, diezmando una generación militante que procuraba transformaciones sociales y resistía la implementación de una política económica que a la postre endeudó al país, condicionando a las generaciones venideras.

El Gremio del Seguro en la historia del fútbol nacional
Nuestro complejo polideportivo de Moreno, junto al "21 de Octubre" que se encuentra a pasitos de ahí, fue uno de los epicentros en que algunas de las selecciones que arribaron al país, como la de Austria, Hungría, Francia y el subcampeón Holanda, se hospedaron. Utilizaron sus comodidades para entrenamiento, recuperación, concentración y descanso en la previa de cada encuentro. Los paisajes de Moreno habían adquirido nivel internacional, cuando nuestros visitantes europeos, en forma de postales, los fueron divulgando por todo el mundo a través de sus corresponsales y notas periodísticas.
En la antigua casona emplazada en el predio, el capellán de la delegación de Austria ofreciò tres misas deportivas. Por ese motivo el plantel austríaco bautizó al lugar como la "casona sagrada" y creemos que algo de resultado les dio, ya que resultaron primeros en su grupo en la primera ronda. Pero la historia con Austria no termina ahí. Su Director Técnico, Helmut Senekovitsch, consultó con los encargados del Sindicato de entonces, la posibilidad de que una selección del gremio del Segurose enfrentara con ellos en un amistoso a modo de entrenamiento. Estos encuentros se realizaron con la promesa de no maltratar a los jugadores que estaban disputando el certamen. Nuestros representantes del Seguro perdieron los dos partidos por goleada; el primero fue 12 a 1 y el segundo 10 a 1. Más allá del resultado, resaltamos el orgullo de nuestros muchachos, trabajadores de seguros de ese entonces, que con amabilidad y camaradería representaron los colores de nuestro gremio.

Imposible no destacar el paso de la comitiva holandesa. A días -nada menos- que de la final del mundo, los representantes de los Países Bajos (como se los llamaba en esos tiempos y se los vuelve a llamar en la actualidad), concentraron en Moreno, hicieron sus últimas prácticas allí, recibieron a periodistas de todas las latitudes para realizar sus notas periodísticas y hasta posaron en una emblemática foto, todo el plantel y cuerpo técnico, que luego resultaría subcampeona del mundo.
Pero eso no es todo, también nuestra legendaria selección nacional se albergó en Moreno, en la larga preparación de de meses, previa a la competencia. Si bien lo hacía en la quinta Salvatori de José C. Paz, nuestro Centro fue un espacio propicio para que el grupo consolidara su funcionamiento y su mentalización positiva para ganar el tan anhelado trofeo en nuestra tierra.
Sin lugar a dudas nuestro pulmón recrativo del conurbano bonaerense supo entrar en la historia del Fútbol nacional, dotando de anécdotas e imágenes a distintos planteles entre los que se encuentra el subcampeón y el Campeón.
Más allá de ciertas suspicacias que nunca se sabrán, la Copa estaba asegurada y se quedó en casa.