Con el diálogo entre Gustavo Beliz, Secretario de Asuntos Estratégicos de la Nación, y Jorge Sola, Sec. Gral. de nuestro Gremio, iniciamos el ciclo “DIALOG.AR, conversaciones necesarias”.
Un espacio de intercambio y reflexión sobre diversos temas de interés y actualidad, tratados con referentes de distintos ámbitos de la vida nacional.
En este primer encuentro, abordando los desafíos y las transformaciones que el salto tecnológico y la inteligencia artificial están produciendo en el mundo laboral y en nuestra vida cotidiana.
JORGE SOLA: La idea es comenzar a charlar sobre un tema que nos convoca y del que te sabemos un conocedor, como es el tema de la inteligencia artificial; ver un poco cómo todo eso interviene en nuestras vidas. No solo desde el lugar que ocupamos -en mi caso de dirigente gremial- y comenzar a pensar cómo la inteligencia artificial atraviesa el mundo del trabajo, sino también desde lo social, lo moral, lo ético, y a partir de eso, vos como una figura preponderante dentro del gobierno ver cómo podemos comenzar a pensar en conjunto las soluciones a esto, aunque en algunas cosas parece que llegáramos tarde, pero algunas todavía estamos a tiempo. Así que la primer idea es qué pensas de todo esto, que parece que en algunos momentos nos sobrelleva, nos sobrepasa, cómo la inteligencia artificial comienza a estar en nuestras vidas.
GUSTAVO BELIZ: Es un tema que me apasiona y además implica un cambio de época. La inteligencia artificial no significa solo una nueva tecnología; atraviesa todos los sectores de nuestra vida e implica un cambio de época productiva, social, económica, en nuestras relaciones. Yo siempre digo que a partir de este mundo de teléfono celular, la inteligencia artificial interactúa con nosotros desde el primer momento que activamos un whatsapp, un mail o activamos un voz para mandar un mensaje. Si somos concientes de eso, tenemos que ser concientes de cómo aprovecharla para el bien común y no para generar sociedades más fragmentadas, más divididas, más polarizadas. Entonces, es importante conocer el fenómeno y de ahí la relevancia de lo que estamos haciendo en el Consejo Económico Social, a fin de año lanzamos este curso con la Universidad de Buenos Aires para formar 5000 dirigentes gremiales que conozcan, que sean concientes, que valoren, que lo analicen también críticamente, a este fenómeno de la inteligencia artificial que impacta en toda nuestra vida y lo importante es aprovecharlo para la justicia social tecnológica, que es el concepto básico de esta etapa para un movimiento popular y que exprese lo que hoy el pueblo necesita: justicia social tecnológica, la tecnología al servicio de la persona y no la persona convertida en un objeto al servicio de la tecnología.
JS: Ahí suele haber una idea, una idea muy llana quizá, sobre que el mundo virtual suele ser un mundo paralelo al mundo real. La visión que tengo es que, muy por el contrario, ese mundo virtual tiene mil y una maneras de operar sobre ese mundo real. En ese sentido, la búsqueda de la justicia social para quienes tenemos esa mirada desde nuestra militancia política y social, vos creés que la inteligencia artificial puede ser una herramienta que nos permita ayudar a lograr la justicia social o muy por el contrario, las diferencias y las inequidades puedan profundizarse…
GB: Cuando empezamos a trabajar en este tema, en la época en que yo trabajaba en el Banco Interamericano de Desarrollo, y hoy mismo lo compruebo: cuando vos nombrás la palabra inteligencia artificial la primera reacción es de temor, no sé si a vos te pasa. Temor, amenaza, vienen por mi trabajo, son robots que van a intentar manipularme. Es una reacción de temor y aún hoy mismo ocurre. Tal vez no para las nuevas generaciones y los chicos que están más acostumbrados; pero en cualquier caso –respondiendo a tu pregunta- depende lo que se haga. Si hay un rol del estado que oriente esas tecnologías, que las establezca estratégicamente para una función social, va a ser para el bien. Si eso se deja librado a una especie de competencia salvaje, va a ser para algo negativo. El rol del estado es importante, no para estatizar todo sino para darle un contenido orientador en función de un proyecto productivo, inclusivo, a este fenómeno tecnológico…

JS: En ese sentido lo que me parece fundamental es establecer una ética general y una moral de la utilización de la inteligencia artificial, porque si no pareciera que los avatar que funcionan en el mundo virtual podrían hacer o deshacer cualquier cosa mientras se manejan desde algún lugar. Esa formación de la ética necesita una discusión más profunda de quienes somos dirigentes sociales, no?
GB: Sin lugar a dudas. Yo tuve la oportunidad de participar y trabajar en varios congresos que se hicieron en el Vaticano, a inspiración del Papa Francisco, sobre inteligencia artificial en la Academia de Ciencias. Fueron congresos que en esos momentos parecían muy extemporáneos porque no estaba el tema tan instalado. Se han publicado libros, informes, y lo básico es eso: tener en cuenta valores y una ética de la inteligencia artificial. Los datos pueden ser utilizados para el bien o para el mal. Pueden ser usados para extorsionar a alguien o para curar más rápidamente una enfermedad; pueden ser usados para polarizar a la sociedad o pueden ser usados para integrarla de un modo más adecuado. Los algoritmos famosos no pueden ser cajas negras que despierten lo peor del ser humano, con el “like” que lo que hace morbosamente es poner ese “like” sobre un mensaje que agrede al otro, que genera una sociedad fragmentada y dividida. En todo eso el estado tiene un rol, básicamente y sobre todo de alfabetización La alfabetización no es solamente aprender a programar, que eso es muy importante hacerlo, sino también alfabetizar para el buen uso de las redes sociales y de la inteligencia artificial. Que no es una tecnología única sino que es un modo de usar los datos que atraviesan todos los sectores de la vida de nuestra comunidad. Si en este momento estuviéramos acá mirando el teléfono, estuviéramos saliendo a calle y analizando y viendo múltiples aspectos de nuestra vida cotidiana caminando en una calle, veríamos que ya hoy la inteligencia artificial está interactuando, con un semáforo, con la energía, con la cuestión del medio ambiente, con la problemática de la salud con la detección de una tos a ver si se diagnostica o no el Covid, con una respuesta a una consulta a una compañía de seguros, por ejemplo…
JS: En ese sentido, lo que se llaman huellas digitales, que son las que vamos dejando al usar nuestros aparatos inteligentes y demás, vamos generando una gran cantidad de datos, la mayoría de ellos todavía inutilizados, pero que están siendo utilizados de alguna u otra forma, comercial y políticamente, ejemplo de ello fue la última elección de Trump y acá en la Argentina también fue utilizados en su momento para estas cosas. Pero evidentemente el algoritmo funciona de un modo que no respeta fronteras, y nuestra leyes a veces son escasas para regular esto. Esa cuestión regional ¿la estamos viendo?
GB: Sí, sin dudas. Argentina está trabajando en una iniciativa impulsada por Francia y Alemania para el buen uso de la inteligencia artificial a la que nosotros adherimos. Estamos haciendo en el marco del Consejo Económico Social estudios muy profundos sobre el impacto de las redes sociales sobre el proceso de aprendizaje de los jóvenes, sobre la salud mental que es otro tema inexplorado pero muy importante (la pandemia lo puso de manifiesto). Hace poco la Organización Mundial de la Salud determinó que los videojuegos pueden generar problemas de salud muy importantes; y sobre el tema del comportamiento democrático. Para responder a tu pregunta: sí, se está trabajando globalmente en ese tema y nosotros en el marco del Banco Interamericano de Desarrollo estamos promoviendo una inversión muy importante para crear un gran centro de inteligencia artificial en la Argentina, que sea una gran red de universidades y de investigadores que están abocados al estudio de este tema. En todo el país hay gente muy capaz, científicos muy importantes a nivel mundial, argentinos, que están abocándose a este tema. Lo queremos nuclear en un gran centro argentino de inteligencia artificial, al estilo de lo que es en otros rubros el Balseiro o el Invap, centros de esa excelencia para que puedan realizar y profundizar sobre todo el vínculo de la inteligencia artificial con el mundo productivo, en el agro, en la industria, en los servicios, en la salud, en la educación; es una explosión que viene de cambios y la Argentina tiene que estar a la vanguardia de esto. Contamos con elementos importantes que son políticas de estado, por ejemplo la ley de economía del conocimiento, es una ley que se ha aprobado en la época de Néstor Kirchner, luego tuvo algunas modificaciones en las siguientes administraciones y el año pasado se volvió a actualizar en el ámbito del parlamento. Es una ley que ya tiene más de 15 años, es una auténtica política de estado, promueve el sector de economía del conocimiento y es una de las bases de la Argentina de acuerdos multisectoriales que pueden permitir potenciar mucho este tema de la inteligencia artificial. Como siempre digo, la inteligencia artificial si hay algo con lo que no puede convivir es con la ética artificial, requiere una ética humana, una ética de personas y de seres humanos que no vean en el otro un robot o una máquina sino que vean un semejante, alguien a quien se lo debe cuidar, acompañar, acoger, promover e incluir socialmente. Entonces, ética no artificial sino ética humana, profundamente humanista, para poder canalizar los avances y los productos de la inteligencia artificial; que entre otras cosas permitió descubrir más rápido una vacuna contra el Covid, porque todo el vínculo entre la inteligencia artificial y la biotecnología es algo en lo que muchas veces no se repara. Argentina tiene un nivel muy importante en materia de avance biotecnológico, los avances de la biotecnología se dan, entre otras cosas, producto del Machine Learning (análisis predictivo), de los procesos de inteligencia artificial que permiten tener investigaciones que de otro modo hubieran llevado muchas décadas y mucho tiempo para avanzar.
JS: Hay un libro que leí hace poco que se llama Tecnoceno, de Flavia Costa, muy interesante, que acuña un concepto muy inteligente sobre el poder en la actualidad, y que lo llama biotecnopoder, otra vez las dos asociaciones que recién estabas citando pero ya no solamente en el modo o la posibilidad de avanzar sobre problemas y soluciones para la salud sino también en el individuo como centralidad a donde se dirige ese poder, pero la tecnología atravesándola claramente. Y habla de otro concepto muy importante que es el de la gubernamentalidad algorítimica, es decir cómo pensar como piensan los que programan los algoritmos; porque a veces lo que sucede es que parece que los algoritmos se generan de forma artificial y en realidad hay un programador detrás que carga los primeros datos, después puede aprender y corregirse a sí mismo, pero evidentemente el inicio de esa ética que vos decías la tenemos que dar lo seres humanos…
GB: Sin dudas, y eso vincula también a otro tema muy interesante que estamos trabajando en el Consejo Económico Social, creamos una unidad de ciencias del comportamiento; todo el tema de la psicología, las ciencias del comportamiento, la economía de la conducta, los modos a través del cual respondemos a los estímulos, nos comportamos de acuerdo a lo que vemos en una red social, a lo que recibimos como mensaje publicitario, a lo que nos genera un algoritmo programado para que muchas veces despertemos lo peor de nosotros y no lo mejor en términos de solidaridad y en términos de fraternidad es extremadamente importante. Esta unidad de ciencias del comportamiento lo que busca es justamente aplicar herramientas de la psicología de un modo adecuado con la tecnología, porque como vos mencionás, hoy los algoritmos lo que quieren es engancharte en una pantalla, y eso estimula muchas veces lo peor del ser humano, el morbo, la pornografía, la agresión al otro, la polarización, la violencia, la agresión, el racismo, el sexismo, la falta de empatía. Cómo generar algoritmos para el bien común, que nuestra psicología despierten puentes de solidaridad, de fraternidad, de acercarnos al otro con un espíritu constructivo es el gran desafío. No es un tema éste solamente de programación tecnológica, es un tema de humanidad, es un tema de cosmovisión antropológica…
JS: Es excelente eso… con lo cual aquel que termina armando el algoritmo tiene que tener esa ética…
GB: España está haciendo un avance interesante y lo estamos viendo de cerca, justamente cómo se construye un algoritmo, ¿qué le ponemos al algoritmo? ¿Le ponemos nuestro prejuicio? Hay experiencias interesantísimas en la justicia de EEUU que buscaban automatizar patrones de conducta, pero lo que se comprobó con esos algoritmos que usaban es que eran discriminatorias para la población afro descendiente, cargaban prejuicios en vez de cargar datos más “transparentes”, por eso el tema de los datos es tan importante. La Argentina necesita industrializar sus datos, promover la industrialización de sus datos, por eso un centro de inteligencia artificial es tan importante con derivaciones productivas. Siempre pongo el mismo ejemplo: un automóvil hoy es mitad gomas, mitad vidrios, mitad chapa, mitad cuero de un tapizado y mitad datos. No está compuesto solamente por materialidad, está compuesto por lo intangible y lo inmaterial. Y lo otro que está ocurriendo es el comercio de los datos y la fabricación artificial de datos, es decir el avance de la inteligencia artificial y de la economía basada en los datos no solamente lleva a aprovechar los datos producidos por los seres humanos sino que comienza a haber una producción artificial de datos; datos que artificialmente se producen para reproducir el comportamiento de los seres humanos. El mundo de datos artificiales es un mundo apasionante, la rueda parece ir más rápido de lo que uno puede analizarlo; pero hay una actitud importante de apertura, requerimos entender este fenómeno, requerimos formar cuadros dirigentes que comprendan esta problemática, requerimos formar innovadores públicos (es otra de las cuestiones que el Consejo Económico Social va a lanzar en breve), un cuerpo de innovadores públicos con el gremio de UPCN y con los trabajadores que puedan ser expertos en el análisis, en el manejo de datos, en la producción de datos para el bien común. Es una tarea apasionante que atraviesa a todo el mundo productivo y gremial y es importantísimo que ustedes estén dando este debate y esta difusión de estas temáticas en el ámbito también de los trabajadores.
JS: Hablábamos recién sobre la cantidad de datos que se generaban, el concepto de consumidor por parte del individuo pasó a ser la de prosumidor, es decir aquel que no solo consume sino que mientras consume produce y eso que produce son datos que tienen una entidad económica, al menos, y que por ejemplo ha llegado a generarse algo que todavía no tiene la regulación que debiera tener como puede ser una moneda virtual, como los bitcoins…
GB: El FMI, el Banco Mundial y el Banco Central Europeo ya están hablando de monedas digitales, que no son lo mismo que criptomonedas, pero hay una tendencia obviamente hacia el mundo digital. Estamos haciendo una experiencia interesantísima que es vincular el mundo digital: con los Tokens y todo lo que supone la digitalización de monedas y activos, con el medioambiente y con la generación de recursos para la inclusión social a través del medioambiente. El Chaco tiene en el Impenetrable un valor ecológico y ambiental único para la humanidad, pero ese valor hoy no está expresado en términos monetarios. No hay incentivos para que eso se conserve y no se termine talando. Esta es una discusión que se da en el mundo del G20, lo hemos visto en varias reuniones a nivel internacional: ver como esos activos ambientales se pueden “monetizar” a través de activos digitales generando un flujo de recursos que permitan mejorar las condiciones de vida de la población que vive en el Impenetrable, que tenga incentivos para mantener esos bosques, para generar iniciativas agroecológicas ambientalmente sustentables, entre otras cosas.
Si se logra vincular la riqueza natural de la Argentina, con la innovación tecnológica, con la inclusión social asociada a un modelo financiero diferente sostenible y digital, estaremos asistiendo a una revolución de características enormemente atractivas.
El General Perón cuando volvió a la Argentina en el año 73 hablaba de ecología. En ese momento nadie lo registraba ni lo entendía: fue un visionario. Hoy la ecología hay que asociarla a la innovación tecnológica y al modo a través del cual esos recursos de innovación tecnológica se pueden vincular al medioambiente. Es un gran desafío que hay que llevar adelante y es lo que estamos intentando explorar con gobernadores, en Misiones también se está trabajando este tema…
Ese es el desafío de los grandes cambios que tenemos que intentar protagonizar desde la Argentina, y parecen ciencia ficción, pero no lo son. Porque uno ve que de un año a otro los temas que antes ni siquiera se consideraban a nivel global hoy empiezan a entenderse como una cuestión digna de regular o de tener en cuenta, como lo que vos mencionabas de las criptomonedas, criptoactivos o monedas digitales.
JS: Hablando de ciencia ficción, la semana pasada Elon Musk presento la posibilidad de vivir fuera de la tierra y dijo eso mismo: que parece ciencia ficción, pero en algún momento los hijos de los hijos de nuestros hijos deberán pensar en otro hogar, y el cambio viene rápido. Y además lo que tiene la Inteligencia Artificial, es la aceleración inmediata de cada cosa que dispara a otros ámbitos mucho mas interesantes
GB: Solamente hay que mirar los modelos de producción de bienes culturales a través de la Inteligencia Artificial y las plataformas digitales. Miremos como están siendo sponsoreados hoy los grandes equipos de futbol por plataformas digitales, de criptomonedas o de transporte a través de plataformas. Viniendo para acá veía la propaganda de un gran club de futbol que tiene en su camiseta una plataforma digital de transporte, y la Selección Argentina tiene una plataforma digital de criptoactivos… el cambio ya está entre nosotros. Los juegos digitales en el deporte, toda la industria de los videojuegos, los juegos olímpicos virtuales… Hay ahí detrás un universo fabuloso, de generación de mano de obra, nuevos modelos de sponsoreo, nuevos modelos publicitarios, y no son temas que van a ocurrir de acá a 10 años, sino que son temas que hoy congregan a miles y miles de jóvenes en todo el mundo, y como decías vos: no reconociendo fronteras. Cuanto tiempo falta para que un Mundial de EA Games o de futbol digital supere en capacidad de sponsoreo y en generación de recursos a un campeonato presencial de la FIFA. Yo me atrevería a decir que no mucho tiempo
JS: Evidentemente los jugadores ya lo vieron y algunos inclusive ya tienen sus propios equipos…
GB: Eso permite una interacción con el usuario, permite que vos bajes a la cancha e interactúes con ese equipo. Quizás para nosotros puede ser ciencia ficción porque estamos cerca de los 50,60, pero para un chico de 15,16 o 20 años, eso es una realidad. Tenemos que popularizar ese tipo de experiencias, tenemos que generar una formación… Por eso es tan importante el programa Programar que tiene el Ministerio de Desarrollo Productivo. Tenemos que formar a las nuevas generaciones en carreras mas cortas, no tan enciclopedistas, asociadas a estas nuevas habilidades digitales. Eso no es solamente una cuestión de responder a modas sino sobre posibilidades laborales futuras.
JS: Ahí entramos en un ámbito en el que a los trabajadores nos preocupa en demasía. En uno de los textos tuyos que leí hablabas de la diferencia entre la Revolución Industrial, donde había robots industriales, y ahora podemos hablar de robots de cuello blanco. Recuerdo también que, en esa revolución, el gran temor que tenían los trabajadores era básicamente quedarse sin trabajo porque era manufacturero y artesanal. Lo que sucedió en ese entonces fue que se generó mucho más trabajo que el que se perdió. En esto estamos también ante el temor de que la tecnología empiece a reemplazar a aquellos operarios que hoy están realizando tareas. Nuestro temor es siempre como hacer para que esto no suceda, y claramente en la educación y la capacitación están las mejores herramientas. Como capacitar a los futuros trabajadores y a los actuales para tareas que ya no son las que están actualmente, ni para las que tuvieron antes, y que posiblemente en 10 años desaparezcan. Hay un libro de Oppenheimer, que hace un relato muy simpático de cada una de sus experiencias en distintos lugares del mundo, y pone un ranking en EEUU donde nuestra actividad, Seguros, esta dentro de las actividades que va a desaparecer como tal.
¿Como creés vos que este desafío de crear mejores trabajos, mayor cantidad y que todos sigan estando ocupados, puede ser abordado desde las entidades gubernamentales, pero también desde las entidades intermedias como pueden ser los gremios, que evidentemente tenemos mucho para hacer?
GB: La gran clave es la formación, la capacitación profesional, los nuevos modelos de negocios y estar muy en la punta con esos desafíos que vienen. Hay que repensar todo desde un punto de vista inclusivo socialmente, ya que no hay cuestión escrita en piedra que diga que la tecnología tiene que reemplazar al trabajador. Esto depende también de la sensibilidad con la que se aborden esas discusiones. La tecnología debe permitir que el trabajador desarrolle su actividad de un modo más humano, más productivo, y más inclusivo desde el punto de vista social, ese tiene que ser el eje de la formación. Y la cuestión es hibrida desde dos planos: desde el plano presencial o virtual, por ejemplo en lo que tiene que ver con el teletrabajo o la presencialidad, y también es hibrida también desde la perspectiva de lo que supone habilidades duras como se menciona habitualmente: el saber programar, saber manejar adecuadamente un programa de computación, pero también habilidades blandas: la empatía, la emocionalidad, el contacto adecuado con un semejante y esas cosas que no puede hacer ni nunca hará una máquina. Esas son virtudes propias del ser humano que deben ser fortalecidas y deben formar parte de un proceso educativo.
JS: En un juego de palabras que utilizas vos sobre cinco revoluciones/evoluciones que tienen que sucederse, el sistema educativo argentino necesita una revisión absoluta para la capacitación, no de la educación formal general, sino para la capacitación de los nuevos trabajadores: en donde necesitamos corregir currículas y en donde necesitamos que se reciban nuevos oficios que van a estar a la orden del día. Es necesario que revisemos tener un nuevo sistema educativo con la cabeza abierta para este lado, en el Mundo, pero en la Argentina en particular.
GB: Sin dudas, es un nuevo concepto de alfabetización. Obviamente el pensamiento lógico y las matemáticas están en la base de todo esto y es un área donde hay que mejorar muchísimo, pero es un nuevo concepto de formación y de capacitación, y los sindicatos y el movimiento obrero organizado tienen un desafío gigantesco en esta materia. Así como en los años 40 se abrió un horizonte de derechos laborales clásicos, de la función social de los gremios en función de las vacaciones, los beneficios de la salud, los beneficios desde el punto de vista del bienestar y la recreación, hoy cada centro e instituto de formación gremial es un núcleo donde esta revolución hay que potenciarla y ponerla en marcha. Es clave el rol que los centros de formación ocupan, y hay muchísimo por hacer y potenciar en esa materia. El movimiento obrero tiene en esa materia el núcleo y el centro, no solo de su supervivencia futura sino de la gran revolución inclusiva que hay que llevar adelante en este mundo que cambia tanto. El rol educativo de los sindicatos es muy importante.
JS: Es la necesidad de actualizar y aggiornar nuestros centros de educación, de las diferentes actividades. En algunos casos, como el nuestro que es una actividad de servicios y esta atravesada por la tecnología desde el minuto 0, esto implica de algún modo tener que ponernos al día con esto. Yo te agrego a eso también la necesidad de que el empresariado argentino, en este famoso concepto de la responsabilidad social empresaria, haga que las empresas no sean solo un fin para conseguir el lucro, sino que cumpla un rol social en dar trabajo de calidad y genuino. Creo que los empresarios argentinos tienen mucho para aportar para que esta tecnología que nos atraviesa lo haga de un modo que no sea excluyente, sobre todo desde lo ciudadano. Muy por el contrario, que se capacite a través de ahí.
GB:Es algo cooperativo, y en eso hay una gran tradición en la Argentina de centros de formación que surgen de los convenios colectivos de trabajo y de la identificación de cuáles son las habilidades. Esta no es una tarea solamente estatal, sino que es una tarea que requiere una mentalidad inclusiva, incorporando lo tecnológico del empresariado, y que requiere estímulos para llevarse adelante: es una tarea cooperativa y colaborativa. Inteligencia Artificial sí, pero inteligencia colectiva y cooperativa. Por eso es tan importante que en la Argentina se superen las discusiones y las fracturas absurdas desde el punto de vista del debate público. Perdemos una energía extraordinariamente importante en debates que son a veces de pelearse inútilmente en vez de buscar puntos y puentes de confluencia en términos de lo que hoy necesita la sociedad. Ese es el sentido dirigencial que debe animar al conjunto del espacio que tiene alguna responsabilidad de poder, de gobierno o de cooperación en alguno de los ámbitos del dialogo social.
JS: ¿La clase política argentina está a la altura para revisar todos estos temas en forma detallada o está en los mismos problemas que estamos todos y nos van pasando por encima?
GB: Es un tema cultural: por un lado, hay debates circulares y absurdos, de divisiones que no tienen ningún tipo de sentido, y por el otro lado es un tema de tener una mentalidad abierta a un horizonte de futuro que nos convoque. Yo digo siempre que Perón en el año 43, 44, 45, cuando volvió al país, volvió con una idea abierta de lo que tenía que ser el movimiento obrero y eligió para sus primeros pasos en la función pública una perdida dirección nacional en Trabajo, que en ese momento lo miraban y pensaban que era un tonto por elegir eso entre tantas otras cosas. Puso mucho énfasis en el Correo, porque tenía que ver con las telecomunicaciones, y para formar un proceso de planificación dijo que la Argentina necesitaba un sistema de datos y estadísticas sólido. Por eso el sistema de planificación que generó el General Perón trajo a José Francisco Figuerola, un experto europeo en datos, estadística y planificación. Pasó mucho tiempo de ese momento, y la Argentina necesita lo mismo en la esencia: necesita abrirse a repensar instituciones con un criterio inclusivo y no deshumanizado, necesita incorporar la tecnología para mejorar la calidad de vida de la gente, y tiene que tener un proceso en el que los nuevos datos que generan estos teléfonos celulares más nuestra vida en el mundo de la tecnología, estén incorporados a un modelo productivo distinto, a una soberanía digital distinta , y por eso es tan importante la conectividad.
Respondiendo a tu pregunta yo creo que si ya comenzamos a considerar a la política como una clase nos equivocamos, porque es más propio de un sector que tiene privilegios indebidos e injustificados: tenemos que ser discípulos del pueblo. En la medida que creamos que somos dirigentes que estamos por encima de alguien nos equivocamos: lo que necesita la Argentina es un discipulado político, que tiene que ser discípulo de lo que el pueblo está reclamándonos y anhelando en este momento de tanta angustia e incertidumbre que trajo el COVID-19 pero también de tantas oportunidades. Tenemos riquezas naturales, tenemos posibilidad de despegue, y la Argentina con una clara orientación es una tierra, un pueblo y un país de una enorme potencialidad para encarar este futuro tan apasionante.
