Se trata de una serie de maltratos y hostigamientos que son llevados a cabo por uno/a o varios/as chicos/as hacia otros/as con el propósito de agredirlos/as, aislarlos/as del grupo, generar inseguridad o perjudicar su desenvolvimiento escolar.
El bullying puede afectar a todos los niños, niñas o adolescentes por igual y es considerado como un fenómeno grupal dado que involucra a quienes agreden a otras personas, a los/las que son agredidos/as y a aquellos/as que involuntariamente observan y/o alientan las agresiones, generando en todos los involucrados un impacto de corto, mediano y largo plazo en sus vidas.
Según un informe realizado entre la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras, la Organización Mundial de la Salud y Naciones Unidas, el bullying causa alrededor de 200 mil suicidios por año en todo el mundo entre jóvenes de entre 14 y 28 años.
Bullying en Argentina
Javier Miglino, abogado experto en Derecho Humanos y Protección de la Niñez, fundó el 2 de mayo de 2012 la ONG internacional Bullying Sin Fronteras, cuya fecha se estableció como el Día Mundial contra el Bullying.
De acuerdo con la última encuesta que realizó la ONG entre enero de 2022 y abril de 2023 a través de más de 50 mil colaboradores en América, Europa, Asia, Oceanía y África, Argentina es el quinto de los 30 países con más casos de acoso escolar.


El primero es México con 270.000 casos, seguido por Estados Unidos con 250.000, España con 69.554, y nuestro país registra 50.250 incidentes que se reflejan a través de porcentajes por provincias, incluida la Ciudad Autónoma de Buenos Aires:
Las estadísticas demuestran que Argentina es un país con altísimos niveles de bullying, donde todos los días 7 de cada 10 estudiantes sufren algún de tipo de maltrato y hostigamiento.
Cuando el bullying se produce a través de las redes sociales y mediante el uso de la tecnología, se denomina ciberbullying. Cada vez se reportan más casos de acoso en redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram y WhatsApp.
¿Qué hago si mi hija/o sufre bullying?
No es tan simple para las familias detectar si sus hijos/as padecen acoso escolar, ya que cada persona expresa lo que le sucede de distintas maneras, algunos comparten sus emociones mientras que otros lo demuestran a través de cambios de humor o estados de ánimo. Por este motivo, es importante crear y sostener espacios de comunicación con ellos/as y adaptarlos de acuerdo a cada etapa de su vida, teniendo en cuenta los siguientes consejos:
• Evitar minimizar o justificar la agresión.
• No sugerir soluciones basadas en violencia.
• Concurrir a la escuela o espacio en donde se desarrolla el conflicto y plantearlo con sus autoridades para encontrar una solución en conjunto.
• Evitar comunicarse en forma directa con la otra familia, ya que esto puede empeorar la situación para el niño, niña o adolescente que padece bullying y que sea más difícil de manejar o resolver.
• Otra alternativa es hacer la denuncia a la línea de Convivencia Escolar del Ministerio de Educación de Nación:
0800-222-1197. Tené en cuenta que en nuestro país la ley 26.892 garantiza el derecho a una convivencia pacífica, integrada y libre de violencia física y psicológica, obligando a las escuelas a actuar para prevenir y frenar las situaciones de bullying.
¿Qué hago si mi hijo/a hace bullying?
Pese a que cueste aceptar que fueron nuestras/os hijas/os quienes agredieron o alentaron una situación de agresión hacia otra persona, es importante preguntar y escuchar para comprender qué pasó y por qué lo hicieron, a fin de evitar que se repita:
• No minimizar ni justificar ningún tipo de agresión.
• Conversar con nuestros/as hijos/as sobre la importancia de tratarse bien con sus pares y disfrutar de una convivencia pacífica.
• Enseñar a relacionarse de forma respetuosa, cuidada y solidaria; y sobre todo a ponerse en el lugar de lo que la otra persona puede estar sintiendo o le puede estar pasando. Transmitir la importancia de aceptar, cuando la otra persona dice que no, explicando qué es el consentimiento.
• Asistir a la escuela o espacio en el que se desarrolla el conflicto para compartir esta situación. Manifestar la preocupación es clave para trabajar en conjunto con las autoridades.
Es obligación de los adultos no permitir, ni mucho menos avalar, cualquier comportamiento agresivo y procurar que las nuevas generaciones asuman este compromiso desde ahora.
La erradicación del bullying es una responsabilidad conjunta de las instituciones educativas, las familias y los/as compañeros/as.