El cierre del Ministerio de la Mujer, el negacionismo ante la violencia y la desigualdad de género y el DNU, hicieron que las integrantes del colectivo Ni Una Menos, activistas de la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y las referentes sociales, sindicales y políticas, dejaran de lado sus diferencias y por primera vez marcharan juntas.

Este 8M expuso la grave crisis alimentaria y habitacional que estamos atravesando las mujeres luego de que se liberaran los precios de las prepagas, de los alimentos, de los alquileres, hasta de los intereses de las tarjetas de crédito y se quitaran los subsidios a los servicios públicos.
Inclusive organizaciones y movimientos sociales denunciaron que desde diciembre no llegan los alimentos a los comedores y ollas populares sostenidas principalmente por mujeres a las que les resulta cada vez más difícil alimentar a las familias que más lo necesitan.
Estos reclamos se suman a las problemáticas que nos han afectado desde siempre como la Violencia de Género y los femicidios. No obstante para que las victimas logren salir de los círculos de la violencia hace falta autonomía económica. Con hambre no hay libertad.
Sin Ministerio de la Mujer, sin políticas públicas de concientización, prevención y erradicación de la violencia de género y con la amenaza constante de perder los derechos y las leyes obtenidas como la jubilación por amas de casa, la Educación Sexual Integral o la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, hoy más que nunca debemos estar unidas y organizadas para defender lo que es nuestro. Nadie puede callar nuestras voces.
Nuestras victorias fueron
conquistadas en las calles,
en los debates, en el Congreso.
Defendámoslas
