¿DE QUÉ SE TRATA LA ESI?

Escribe Daniela Anriquez

La Ley N° 26.150, sancionada en 2006, establece el derecho de niñas, niños, adolescentes y personas adultas a recibir Educación Sexual Integral en los tres niveles de todas las escuelas del país, sean privadas o estatales, confesionales o laicas.

Las y los docentes de todas las materias pueden y deben formarse y enseñar la ESI cuyo contenido se basa en evidencia científica y se adecúa a la edad y etapa del desarrollo de sus alumnos y alumnas, que incorpora aspectos sociales, psicológicos, biológicos, afectivos y éticos.
Los cinco ejes de la educación sexual integral contemplan:
1. Cuidar el cuerpo y la salud
2. Valorar la afectividad
3. Garantizar la igualdad de género
4. Respetar la diversidad
5. Ejercer nuestros derechos


¿Cuál es su objetivo?
Que las personas disfruten de su sexualidad de manera libre y placenteramente y que respeten la igualdad de género, accediendo e informándose sobre sus derechos a la información, a la salud y sus derechos sexuales y reproductivos y, a su vez, que se responsabilicen de sus propias decisiones y conductas y por la forma en que estas pueden afectar a los demás.
En este sentido, la ESI es una herramienta fundamental para la prevención del abuso sexual infantil, los embarazos no intencionales en la adolescencia, y las infecciones de transmisión sexual, entre muchas otras problemáticas.
¿Las personas con discapacidad también tienen derecho a la ESI?
Sí, deben acceder a una educación sexual integral accesible, sin discriminación, y que contribuya a erradicar prejuicios arraigados sobre la sexualidad y la vida de las personas con discapacidad.
La implementación de la ley contribuye a que puedan tomar decisiones informadas sobre su cuerpo, que puedan entablar relaciones consentidas y placenteras, y puedan vivir libremente y sin discriminación.

¿Es necesaria la autorización de las familias?
No y tampoco pueden oponerse a la implementación, ya que el acceso a información para el cuidado de la Salud Sexual y Reproductiva es un Derecho Humano.
No obstante, su enseñanza requiere de un trabajo en conjunto de las escuelas con las familias, los centros de Salud y las organizaciones sociales.

Resultados
Distintos estudios que se realizaron a partir de la implementación de la Ley N° 26.150 demuestran que la educación sexual integral ayudó a las y los estudiantes de todo el país a identificar diversas problemáticas que afectaban su desarrollo y crecimiento personal como social.
El Ministerio Público Tutelar (MPT) de la Ciudad de Buenos Aires reveló en 2019 que entre el 70% y el 80% de niñas, niños y adolescentes, de entre 12 y 14 años, que fueron víctimas o testigos de abuso sexual pudieron reconocer y denunciar el delito después de tener una clase de ESI en la escuela.
Lo mismo sucedió con el 50,63% de los jóvenes consultados en 2021 por la iniciativa #EsConESI de FUSA e Impacto Digital quienes afirmaron que identificaron situaciones de violencia que antes naturalizaban.

La puesta en marcha de la ley también disminuyó el embarazo adolescente en Argentina, en vista de que el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) informó que la tasa de fecundidad entre niñas y adolescentes se redujo, entre el 2014 y el 2020, en un 55%.
Estos datos exponen un cambio de paradigma en la salud y educación sexual y reproductiva en nuestro país. Sin embargo, aún quedan muchos desafíos para profundizarla ya que 7 de cada 10 docentes sostienen que necesitan más capacitación en los ejes violencia de género, abuso sexual infantil y diversidad sexual, de identidad y expresión de género.
La ESI es considerada como una de las mejores estrategias para prevenir el abuso sexual infantil, los embarazos no deseados y las infecciones de transmisión sexual, luego de una larga lucha en el acceso a derechos sexuales y reproductivos. Es importante que el Estado la valore y continúe fortaleciendo su implementación para que todos los chicos y chicas del país puedan acceder a la misma, ya que cuanto menos se hable de educación sexual en las escuelas y en el seno de las familias, más probable es que proliferen estas problemáticas que pocas veces se denuncian.


Bibliografía:
www.argentina.gob.ar
www.mptutelar.gob.ar
www.cippec.org