LA CULTURA PREVENTIVA

Escribe Paula Casas

La mejor prevención empieza por casa.

¿De qué hablamos cuando hablamos de Cultura Preventiva?
Uno de los significado de la palabra cultura indica que es un conjunto de elementos y características propias de una determinada comunidad humana que incluye aspectos como las costumbres, las tradiciones, las normas y el modo que tiene un grupo de pensarse a sí mismo, de comunicarse y de construir una organización en la que todos sus individuos se ven solicitados por ella.
¿Y la prevención?
Prevención, del latín “prae”: previo, anterior y “eventious” evento o suceso. El término prevención es utilizado en diversas temáticas como la salud, el trabajo, el ambiente, en accidentes de tránsito, etc. y hace alusión a la acción de anticiparse a un hecho o acontecimiento no deseable o negativo y evitar que este ocurra.
Entonces, la cultura preventiva es el compromiso colectivo por la seguridad, el bienestar, la salud para promover políticas de seguridad con la participación de todos los integrantes de una comunidad.

En este caso, queremos abordar la prevención de los más chicos en el hogar. Existen varias medidas para garantizar el bienestar y la seguridad de los más pequeños y comprometernos con el concepto de cultura preventiva desde los primeros años de vida. Hacer que estos lugares sean más seguros sin remplazar la mirada constante (sabemos que basta un solo segundo de descuido para que un bebé se caiga, un niño toque una estufa caliente o se meta algún objeto pequeño en la boca). Según diferentes fuentes especializadas, las causas más frecuentes de accidentes suceden por:

• Quemaduras por fuego (el calor de las llamas, las hornallas, excesiva cercanía de una parrilla)
• Asfixia (ingerir pilas botón, juguetes con elementos muy pequeños, alimentos con semillas)
• Ahogamiento (agua en bañeras, piletas de natación)
• Intoxicaciones (sustancias tóxicas de limpieza, medicamentos)
• Caídas (suelos resbaladizos, muebles con cajones donde se puede trepar, ventanas sin protección, sillas y escaleras)
• Electrocución (introducir elementos en enchufes, cables sueltos, no contar con disyuntores)
• Elementos corto punzantes (tijeras, cuchillos, punzones, alfileres, agujas, etc.)

Te dejamos algunas recomendaciones para desarrollar un hogar seguro, minimizando riesgos. Lo más importante es la enseñanza, educar a los más pequeños sobre los peligros potenciales y cuáles son las normas básicas de seguridad.
En el Hogar:
La cocina: un lugar seguro
Utilizá siempre las hornallas posteriores de la cocina y recordá apagarlas luego de cocinar. Mantené la puerta del horno cerrada. Si tenés parrilla, evitá que estén cerca de las brasas y el grasero, manteniendo los utensilios arriba de una mesada luego de tocar el fuego.
Supervisá los juguetes
Seleccioná los juguetes acordes a la edad según recomienda el fabricante y evitando piezas pequeñas dispersas que puedan ser ingeridas. En las comidas, tener en cuenta aquellas con semillas o piel (ej. las uvas), consultando siempre con tu pediatra sobre las recomendaciones alimentarias.
Baños y piscinas
Nunca dejes solos a los niños en una bañera. Se recomienda contar con una alfombra antideslizante y mantener la temperatura correcta del agua. En casas que tengan piscina, colocá la protección adecuada y mantené siempre la supervisión y el control de los inflables que se utilicen.
Productos tóxicos y medicamentos
Siempre guardados fuera del alcance de los niños o cerrados bajo llave; incluso las carteras fuera del alcance, que a veces se llevan medicamentos adentro.

En casa
Asegurá los muebles y estanterías que puedan caerse o ser volcados. Las puertas y ventanas cerradas para evitar la salida sin supervisión, poné protección en las ventanas, ventanales y balcón. Mantené el orden y la limpieza del espacio.
Protegé enchufes y cables
Existen cubre tomas eléctricas que se deben colocar en los enchufes que estén a nivel de la altura del niño desde que gatea. Nunca dejes cables sueltos o en mal estado (se puede utilizar cablecanal) y tener una buena protección eléctrica.

• Armá un plan de emergencia teniendo a mano teléfonos útiles que pueden ayudarte en cada ocasión (Servicios de emergencias médicas, Bomberos, Policía) y asegurate que todos sepan cómo actuar y qué hacer en cada caso.
• Aprender las técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP) y las maniobras de desobstrucción puede resultar una herramienta de vital importancia.
• Disponer de un botiquín de primeros auxilios.


Podemos implementar medidas para lograr que nuestros hogares sean un entorno más seguro para nuestras niñas y niños.
La prevención es tu mejor herramienta



Fuentes: - Enciclopedia concepto, editorial Etecé - IAS Boletín informativo