LA COMUNICACIÓN EFECTIVA EN EL ÁMBITO LABORAL Y PERSONAL

Escribe Lucas Di Marco

A menudo escuchamos que los seres humanos somos sociales. Pero ¿por qué y para qué somos sociales? ¿Qué beneficios nos trae ser sociales y qué rol juega la comunicación en todo esto?

La programación neurolingüística y las neurociencias proporcionan herramientas claves para el abordaje real de la comunicación entre los seres humanos. La antropóloga Margaret Mead, cuando un alumno le preguntó cuál era el primer signo de civilización que había encontrado, respondió sin dudar que "el primer signo de civilización en una cultura antigua fue un fémur fracturado que sanó. En el reino animal, si te rompes una pierna, mueres. No puedes correr el peligro, conseguir comida, ni huir de tus enemigos. Serás capturado por depredadores. Ningún animal sobrevive con una pierna rota lo suficiente como para que el hueso sane. Un fémur fracturado que sanó es evidencia de que alguien cuidó de la persona herida, alguien la llevó a un refugio, le dio comida y agua y la protegió de los depredadores. Ayudar a alguien en la dificultad es donde realmente comienza la civilización". (1)
Esta acción probablemente marcó un hito en el que lo “social” se convirtió en la mejor estrategia para sobrevivir en contextos complejos como los inicios de la humanidad. Necesitábamos de otros para compartir, defendernos, atacar, cuidarnos y evolucionar hasta el día de hoy, donde somos más de 8,200 millones de humanos. Es por esto que para desarrollar nuestras habilidades sociales ha sido necesario crear lenguajes verbales, gestuales y expresiones fonológicas, entre otros, para expresar nuestros sentimientos. Si no comunicamos, compartimos y desafiamos nuestras creencias, los vínculos sociales pueden convertirse en comportamientos complicados. Entonces, ¿somos seres sociales? Sí, y necesitamos de otros para sobrevivir y realizarnos.
La “comunicación efectiva” es una herramienta clave para gestionar contextos complejos de interacción humana, donde neurotransmisores generados por el cuerpo se disparan según lo que nuestra memoria nos trae para anticipar decisiones y acciones, produciendo a su vez otros comportamientos. En resumen, vivimos en contextos sociales complejos donde la mayoría de las veces actuamos no sobre datos, sino sobre lo que creemos que va a suceder. ¡Chan! Es el reino de la incertidumbre.
Nuestro cerebro trabaja predictivamente y contrasta información que tenemos en la memoria con lo que recibe del exterior (jamás perfecto, siempre distorsionado) para saber qué experiencias tiene del pasado, cómo nos ha ido y qué resultados obtuvo. Así, determina, en milisegundos e “inconscientemente”, qué comportamiento es más adecuado para sobrevivir.
Pablo Fish, docente de Escuela Panamericana de PNL (Programación Neurolingüística) y coaching, explica el impacto actual que propone en esta área de la comunicación y da forma a una explicación más certera sumando dos conceptos sobre la empatía: “La comunicación efectiva ayuda a ser más más eficiente en la relación con los demás y con nosotros mismos. Un elemento fundamental dentro de las habilidades poderosas (Power Skills) es la “empatía”.

La empatía es la capacidad de comprender y compartir los sentimientos de otros individuos. Frans de Waal (escritor neerlandés-estadounidense cuyas investigaciones revelaron la profundidad y amplitud de las emociones y la inteligencia de los animales no humanos) la describe como una habilidad emocional fundamental que nos permite conectarnos con los demás, sentir lo que sienten y responder de manera adecuada a sus necesidades y situaciones emocionales (2). Daniel Goleman (Psicólogo que también ha trabajado como periodista científico y que se especializa en el cerebro y las ciencias del comportamiento. Es el creador del concepto Inteligencia Emocional y autor del best seller 'La Inteligencia Emocional') la considera un acto de conexión profunda, tanto a nivel emocional como cognitivo. (3)
“La empatía ha evolucionado a lo largo del tiempo y no es exclusiva de los seres humanos. Otros animales, como los primates, también presentan comportamientos empáticos. Es una característica arraigada en la evolución biológica y juega un papel crucial en la vida social de muchas especies. Es un motor importante para la solidaridad y la colaboración en las comunidades sociales. Comprender y compartir los sentimientos de otros amplía nuestra percepción. Además, es fundamental permitirnos preguntar para saber y conocer, abonar, aclarar, profundizar y desafiar nuestras ideas respecto del otro.”
Cuando la comunicación interpersonal fluye, es probable que el comportamiento predictivo de nuestra mente, juicios, prejuicios, creencias y sesgos cognitivos sean funcionales, evitando grandes ruidos. Por el contrario, cuando los conflictos y desacuerdos crecen, la voz se eleva, la adrenalina invade el torrente sanguíneo, y es entonces cuando la tensión, el miedo, la violencia y la intolerancia emergen. Cada uno lo resuelve como puede, generalmente de mal modo y con alto costo emocional. En las organizaciones, como en las familias, esto se reproduce con frecuencia, y es importante saber que seguirá sucediendo. Depende de nosotros ser protagonistas activos de nuestra vida, desafiarnos y adquirir herramientas y técnicas para ser más efectivos en la comunicación.
Es importante, también, considerar que la comunicación es interpersonal e intrapersonal. Se aprende, se entrena y se incorpora. Quienes la trabajan, obtienen una mejor calidad de vida y realización. Se puede trabajar desde diferentes puntos de vista y ninguno es excluyente, pero hay un recurso que es de los más valiosos: el tiempo. Entrenando se hace la diferencia y se llega a la excelencia; pero hay que saber gestionarlo, sumar horas y minutos para producir y generar los cambios significativos en nuestra vida y en nuestro entorno. Nos ayudará a entendernos y potenciarnos en cada espacio que se habite y desarrolle.

Para puntualizar y graficar
La neurolingüística nos enseña que somos un sistema –mente y cuerpo– que toma decisiones y elecciones en base a resistencias o flexibilidades que fuimos incorporando, y poseemos una percepción del mundo y de las personas a partir de nuestros sentidos. Todos los seres humanos, además, contamos con un sistema de creencias y valores que orientan y guían nuestra vida. En los distintos territorios donde interactuemos cada persona tendrá un mapa conceptual de los hechos, de las personas y de sus actos. A su vez, es fundamental comprender que todos y todas poseemos distintas maneras de percibir el mundo a través de nuestros sentidos; algunos seremos más visuales, otros más auditivos y otros más kinestésicos (donde priman más las sensaciones).

Escucharnos, comprendernos, comunicarnos, potenciarnos: empatizar.
Siguiendo esta línea es importante explicar qué significan las “habilidades poderosas” (power skills), con un carácter universal y que no están sujetas a obsolescencia programada. Perduran, se adaptan y evolucionan. La capacidad de respuesta lograda al ponerlas en práctica permite simplificar la complejidad y aprovechar las oportunidades que subyacen en ella. El tiempo que antes se invertía en reaccionar ahora se invierte en actuar con una mentalidad más amplia, receptiva y eficiente. Además de la empatía, otras habilidades poderosas son: comunicación, liderazgo, gestión del tiempo, flexibilidad, tenacidad, amabilidad, trabajo en equipo, curiosidad, pensamiento creativo, optimismo, felicidad, asombro, alegría, generosidad.
Tanto la Programación Neurolingüística (PNL) como las Neurociencias, han desarrollado modelos poderosos para el cambio de las personas que estimulan y amplían nuestro conocimiento del cerebro, generando nuevos recursos.

Entrenar la comunicación efectiva posibilita:
  1. Mejora en las relaciones interpersonales: al ser empáticos, creamos un ambiente de confianza y respeto mutuo, favoreciendo la colaboración y la comunicación efectiva.
  2. Liderazgo efectivo: los líderes empáticos motivan y guían mejor a sus compañeras/os, comprendiendo sus necesidades y preocupaciones.
  3. Toma de decisiones informadas: la empatía nos permite considerar las perspectivas y necesidades de los demás, ayudándonos a tomar decisiones más equitativas.
  4. Innovación y creatividad: entender a nuestros interlocutores, nos ayuda a desarrollar soluciones innovadoras y adecuadas.
  5. Resolución de conflictos: la empatía facilita la comprensión de las razones y emociones detrás de las disputas, encontrando soluciones razonables.
  6. Satisfacción laboral y retención de talento: un entorno laboral empático aumenta la satisfacción y reduce el estrés, creando una cultura de trabajo positiva.

La empatía no es solo un rasgo innato, sino que puede educarse y fortalecerse.
Los beneficios de cultivar la empatía en el ámbito profesional impactan directamente en el logro de objetivos de las organizaciones y en el bienestar de sus miembros.
En tiempos que se proclama valorar más el egocentrismo por encima de la solidaridad, el desarrollo de la empatía es una estrategia valiosa para alcanzar mejores resultados, reconociendo que el camino para cambiar está dentro de cada uno.




Notas:
(1) Margaret Mead, (1901 -1978), antropóloga, U de Columbia USA, conocida por su trabajo pionero en el campo de la antropología cultural y su influencia en la comprensión de las culturas y las sociedades humanas.
(2) Frans de Waal, F. B. (2008). "Devolver el altruismo al altruismo: la evolución de la empatía".
(3) Goleman, D (1998). “Trabajando con Inteligencia Emocional”.