¿NUEVAS TECNOLOGÍAS, NUEVOS PROBLEMAS?

Escribe Paula Casas

Tecnoestrés y Nomofobia

Las herramientas que se utilizan para el proceso, administración y distribución de la información a través de dispositivos como computadoras, teléfonos inteligentes, tablets, relojes inteligentes, etc.
Configuran un despliegue de tecnologías en distintos ámbitos de nuestras vidas, que han generado profundas transformaciones en la manera de relacionarnos, aprender o trabajar. Su potencial y sus ventajas son múltiples, pero también debemos estar alertas ante los posibles riesgos sobre el bienestar físico y/o psicológico de quienes las utilizan.
Nos preguntamos entonces ¿hasta qué punto un uso inadecuado de estas tecnologías en el entorno laboral, pueden derivar en riesgos para la salud de las y los trabajadores?

El Tecnoestrés está causado por la incapacidad para gestionar de manera saludable las TIC (tecnologías de la información y la comunicación). El trabajador percibe un desajuste entre la necesidad de usar dichos dispositivos y los recursos, habilidades o tiempo de los que dispone para satisfacer esa demanda, lo que le lleva a un estado psicológico negativo. Se pueden determinar tres tipos de Tecnoestrés más comunes:

La Tecno-ansiedad: inhabilidad de afrontar las exigencias derivadas de las TIC en el trabajo. Produce malestar, tensión, creencias de imposibilidad propia o el rechazo/temor a la tecnología.
La Tecno-fatiga: el uso continuo los dispositivos puede producir agotamiento mental y fatiga, denominado también Síndrome de Fatiga Informativa, causada por el exceso de información y contenidos, produciendo iguales resultados que la tecno-ansiedad.
La Tecno-adicción: mientras que las dos primeras tienen que ver con la inadaptación o rechazo a las tecnologías, la Tecno-adicción es una necesidad impulsiva de utilizar las TIC en todo lugar, a todo momento, por largos periodos y en el entorno laboral y personal inclusive.

Aquí podemos introducir entonces la Nomofobia, cuyo término hace referencia a la expresión inglesa “no-mobile-phone-phobia”, utilizada originalmente para referirse a la ansiedad por no tener acceso a un teléfono para estar conectado.
Se trata de una patología de reciente aparición que alude a un miedo irracional e intenso a estar alejado del teléfono móvil o incomunicado de alguna manera. Es una condición psicológica cada vez más común en los países occidentales, especialmente entre la población más joven.

La nomofobia se da en situaciones en las que una persona sufre algún tipo de ansiedad debido a que no tiene acceso a su celular. Esto provoca una serie de problemas relacionados que implican una relación tóxica con la tecnología, incluyendo algunas como el “síndrome de la sobre-conexión”, esto es, cada vez menos contacto directo con otros individuos al sustituirlo por el universo digital.
A nivel laboral, los efectos suelen ser muy parecidos a la tecno-adicción. Al estar tan pendientes del dispositivo electrónico, su productividad tiende a descender, lo que puede acarrearles problemas como ansiedad, agotamiento mental, aislamiento social, dificultades en la memoria y la concentración y tensiones en el lugar de trabajo.
Psicológicamente, además, la nomofobia puede desembocar en patologías más graves, como depresión, trastorno de ansiedad o trastorno obsesivo–compulsivo. De ahí que, cada vez, más se están desarrollando investigaciones tanto para tratar el problema a tiempo, como para prevenirlo, evitando su aparición.

La nomofobia se da en situaciones en las que una persona sufre algún tipo de ansiedad debido a que no tiene acceso a su celular. Esto provoca una serie de problemas relacionados que implican una relación tóxica con la tecnología, incluyendo algunas como el “síndrome de la sobre-conexión”, esto es, cada vez menos contacto directo con otros individuos al sustituirlo por el universo digital.
A nivel laboral, los efectos suelen ser muy parecidos a la tecno-adicción. Al estar tan pendientes del dispositivo electrónico, su productividad tiende a descender, lo que puede acarrearles problemas como ansiedad, agotamiento mental, aislamiento social, dificultades en la memoria y la concentración y tensiones en el lugar de trabajo.
Psicológicamente, además, la nomofobia puede desembocar en patologías más graves, como depresión, trastorno de ansiedad o trastorno obsesivo–compulsivo. De ahí que, cada vez, más se están desarrollando investigaciones tanto para tratar el problema a tiempo, como para prevenirlo, evitando su aparición.
¿Cómo prevenir que las TIC no sean una fuente de estrés laboral?
Las organizaciones y empresas en disposición de proteger la salud y bienestar de sus trabajadores, deben evaluar el nivel de riesgo, al que estén expuestos/as y planificar e implementar medidas preventivas que, garanticen estrategias eficaces. En este sentido, podemos citar:

• La desconexión y descanso
• Generar un clima laboral que fomente una saludable interacción, trabajo en equipo y apoyo mutuo.
• Fomentar el deporte y los buenos hábitos alimenticios
• Respetar las horas de sueño
• Consultar a un profesional especializado si es necesario