SÍNDROME DE BURNOUT

una manifestación del malestar laboral y social

Escribe Paula Iglesias Genta

En la actualidad, el síndrome de burnout o desgaste profesional se ha convertido en una preocupación creciente dentro del mundo del trabajo, especialmente en sectores como el de los seguros, donde la presión por alcanzar metas, la atención constante al cliente y la sobrecarga administrativa son moneda corriente. Este fenómeno no solo impacta la salud mental y física de los trabajadores, sino que también expone tensiones estructurales del sistema laboral, reflejando un desajuste entre las expectativas profesionales y las condiciones reales de trabajo.

¿Qué es el Síndrome de Burnout?
El burnout se define como un estado de agotamiento físico, emocional y mental provocado por un entorno laboral demandante, prolongado y carente de reconocimiento. Se manifiesta especialmente en empleos con alta carga emocional, como aquellos que requieren atención constante, resolución de conflictos o cumplimiento de objetivos en plazos ajustados condiciones habituales en el ámbito asegurador.
En este contexto, el burnout representa una frustración del deseo laboral, donde el trabajador se ve atrapado entre su vocación de servicio y las exigencias del sistema, con poca gratificación emocional o económica. La consecuencia: una desconexión progresiva con el propósito del trabajo y con los vínculos sociales que antes resultaban significativos.
En el marco de la sociedad actual, atravesada por una lógica de productividad constante, el burnout se presenta como una respuesta psíquica al agotamiento que impone el modelo laboral posmoderno. Los indicadores de éxito se han vuelto cada vez más exigentes e inalcanzables, generando una sensación de insatisfacción continua. En el sector asegurador, por ejemplo, esto puede manifestarse en la presión por vender pólizas, atender sin errores o cumplir con normativas cambiantes, sin contar con los recursos ni los tiempos necesarios.
El desgaste emocional surge cuando las metas impuestas superan las capacidades reales del trabajador. En muchos casos, las tareas burocráticas interminables, la atención a clientes exigentes y la ausencia de pausas de calidad generan una sensación de fracaso personal. Esta vivencia se traduce en fatiga crónica, pérdida de motivación y, a menudo, en síntomas físicos como insomnio, contracturas o enfermedades psicosomáticas.
Uno de los síntomas más alarmantes del burnout es la despersonalización: el trabajador comienza a operar en “modo automático”, perdiendo la empatía y desarrollando una actitud cínica o indiferente hacia los demás. Esto no solo deteriora el clima laboral, sino que también afecta la atención a los asegurados, comprometiendo la calidad del servicio y generando un círculo vicioso de malestar.
En entornos de atención al público, como los call centers, oficinas comerciales o sectores de siniestros, este fenómeno se expresa en formas de trato impersonal, rotación frecuente del personal y pérdida del sentido de pertenencia.

El Rol de los Vínculos en la Prevención del Burnout
El antídoto frente al burnout no es el aislamiento ni la resignación, sino el fortalecimiento del lazo social. Espacios de contención colectiva, como los que promueven los sindicatos, son fundamentales para visibilizar estas problemáticas y generar estrategias de prevención. La solidaridad entre compañeros, el reconocimiento mutuo y la posibilidad de expresarse sin temor son factores protectores que amortiguan el desgaste emocional. El compañerismo en los equipos de trabajo, las redes de apoyo sindical y las instancias de capacitación sobre salud mental laboral son herramientas claves para sostener la subjetividad del trabajador en un entorno muchas veces hostil.

Estrategias para la Gestión del Burnout
Para abordar el burnout de manera integral, es necesario promover una cultura organizacional más humana y saludable, donde se priorice el bienestar por sobre los indicadores cuantitativos.
Frente al avance de las lógicas que promueven la hiperproductividad y el individualismo, es urgente reconstruir un “oasis interno” desde el cual los trabajadores puedan reencontrarse con el sentido de su tarea. No se trata de romantizar el sacrificio, sino de transformar las condiciones que generan sufrimiento en oportunidades de desarrollo humano y profesional. Desde el Sindicato del Seguro, reafirmamos nuestro compromiso en la defensa de la salud integral de las y los trabajadores. Promover entornos laborales saludables, proteger el equilibrio emocional y construir espacios de escucha activa son pasos fundamentales hacia una vida laboral más digna, más justa y humana.



Lic. en psicología. Maestría en Clínica Psicoanalítica. Miembro de La Escuela de Orientación Lacaniana y Miembro de la Asociación Mundial del Psicoanálisis. Forma parte de la comisión Interdisciplinaria de la Subsecretaría de Igualdad y Oportunidades