CINE ARGENTINO

CINE MUDO Y EN BLANCO Y NEGRO

Escribe Gabriela Pérez

En el artículo El Séptimo Arte, publicado en el número anterior de Nexo, esbocé un pantallazo sobre los inicios del cine, abarcando desde la imagen estática hasta llegar a la imagen con movimiento, la bombilla incandescente, el kinetoscopio, el cinematógrafo, el nacimiento de Hollywood, películas en blanco y negro, cine color, y otro tipo de menciones que se incorporaron con el correr de los años y el avance de la tecnología.
En esta oportunidad mi intención es poder contarles sobre el cine argentino desde sus comienzos. La historia del cine en nuestro país es muy rica y prolífica y, creo, merece tener un lugar importante en nuestra revista. En esta ocasión les comparto la primera parte de una procurada crónica del CINE ARGENTINO.

El cinematógrafo Pathé marcó el nacimiento del cine argentino el 25 de octubre de 1900, con el registro de la visita del Presidente de Brasil Dr. Manuel Ferraz Campos Salles, al Presidente de la República Argentina, Julio A. Roca.
Mario Gallo, pionero del cine mudo y en blanco y negro en nuestro país, fue el realizador de las películas “El fusilamiento de Dorrego” en 1908, considerada como la primera película argumental de nuestro cine y “La revolución de mayo” en 1909.
Algunos historiadores opinan que la primera película argumental del cine mudo y en blanco y negro fue “La Revolución de Mayo” estrenada el 23 de mayo de 1909 en el Teatro Ateneo, en Avenida Corrientes y Maipú, anticipando la llegada del primer centenario de dicha revolución. Su protagonista fue el actor uruguayo Eliseo Gutiérrez. Este film fue restaurado cien años más tarde con motivo de las celebraciones por el Bicentenario. Duración 5 minutos.

Otros analistas sugieren que “El fusilamiento de Dorrego” fue anterior, pero no quedan registros de ningún tipo sobre su existencia, ni fílmicos, fotográficos, reseñas, testimonios, por lo que se desconocen las razones de su pérdida.
Una perla, ícono del cine mudo argentino, en blanco y negro fue Nobleza Gaucha, primer largometraje con una duración de 64 minutos, proyectada a nivel nacional e internacional. Dirigida por Humberto Cairo, Ernesto Gunche y Eduardo Martínez de la Pera, se estrenó el 11 de agosto de 1915.

Cine Sonoro Nacional
A partir de la incorporación del sonido, el cine tuvo un cambio rotundo, lo que constituyó una gran atracción para el público espectador. El primer largometraje hablado se estrenó en 1931, cuando comenzó la llamada época dorada del cine argentino, fue dirigido por José Agustín Ferreyra y se llamó “Muñequitas porteñas” y lo protagonizaron María Turgenova y Floren Delbene.
El sistema de sonido fue posible gracias a la tecnología Vitaphone, creada por Bell Telephone Laboratories, adquirida más tarde por Warner Bros. El sonido se grababa en discos que eran reproducidos en forma simultánea con la película.





Los avances tecnológicos permitieron que llegara a la Argentina el sistema Movietone que permitiría grabar simultáneamente el sonido con la imagen y proyectarlos al mismo tiempo; este avance fue muy importante para la industria del cine, con ello surgieron los primeros estudios cinematográficos: Argentina Sono Film y Lumiton. A fines de 1920 y principios del 30, llegó a la Argentina el sistema de sonido óptico Movietone y se implementó entre 1927 y 1934. En 1933 se estrena ¡Tango!, la primera película nacional en utilizar esta técnica sonora. Dirigida por Luis Moglia Barth; producida por Moglia Barth, Ángel Mentasti; Música de Roberto Firpo, Rodolfo Sciammarella, Juan de Dios Filiberto, Azucena Maizani; Sebastián Piana y Homero Manzi, entre otros; protagonizada por Tita Merello; Libertad Lamarque; Azucena Maizani; Luis Sandrini; Pepe Arias; Mercedes Simone, entre otros.
José Agustín Ferreyra (1889-1943), argentino afrodescendiente, apodado “el negro Ferreyra” y considerado el padre del cine sonoro nacional, se inició como artista plástico y también fue uno de los primeros escenógrafos del Teatro Colón. Compuso letras de tango cuyos textos acompañaron las historias de sus películas y sobresalió en la producción del cine mudo ya que trabajaba sin guion, incluyendo una gran dosis de improvisación. Entre 1915 y 1941, con la aparición del cine sonoro y la época de oro del cine argentino, supo registrar, con su enorme capacidad y estética, personajes de los suburbios porteños, así fue como argumentó la importancia del tango, el barrio, la chica del arrabal, el malevo, el campo, los pobres. Podemos decir que así comenzó a originarse el cine popular argentino.
El multifacético Ferreyra dirigió 42 películas de las cuales en 36 también fue argumentista, en 10 escenógrafo, en 4 productor, una como compositor musical y en otra como actor. Entre sus películas podemos mencionar Besos Brujos y Ayúdame a vivir, ambas protagonizadas por Libertad Lamarque y Floren Delbene.
Aquí finaliza esta primera entrega sobre el cine argentino. Nos encontramos en el próximo número.

José Agustín Ferreyra
Director afroargentino
Padre del cine sonoro nacional