En este mes de julio, cuando se cumplen 209 años de la Declaración de Independencia, desde esta columna recomendamos cuatro libros que no podés perderte sobre el proceso revolucionario de nuestro país.
Revolución y Guerra
Tulio Halperín Donghi
(Siglo XX editores):
Clásico indiscutible de la historiografía argentina contemporánea, Revolución y guerra aborda la trama de múltiples procesos desde la crisis final del imperio español hasta el avance del nuevo orden económico y mercantil en el espacio atlántico, y su impacto tanto sobre el equilibrio étnico, económico y militar entre las regiones antes dominadas por la Corona de Quito a Buenos Aires.
1816: La Trama de la Independencia
Gabriel Di Meglio
(Planeta):
En "1816: La trama de la Independencia", Gabriel Di Meglio nos sumerge en un año crucial y turbulento. Lejos de ser un proceso lineal, Di Meglio revela las tensiones políticas, los conflictos militares y las diversas facciones que pugnaban por definir el destino de las Provincias Unidas. Una lectura esencial para entender las complejidades del Congreso de Tucumán y la declaración de independencia, presentando un panorama dinámico y lleno de matices.
1810: La Revolución vivida por los negros
Washington Cucurto
(Emecé):
Este libro desquiciado ofrece una perspectiva única, necesaria… y delirante. A través de un lenguaje coloquial y vibrante, el autor rescata las experiencias y el rol fundamental de la población afrodescendiente durante el proceso revolucionario. Una obra que visibiliza las voces silenciadas de la historia argentina en clave humorística que es una puerta ideal para entrar el realismo atolondrado de Washington Cucurto.
Gobernar la Revolución
Marcela Ternavasio
(Siglo XXI editores)
La historiadora argentina analiza los desafíos políticos entre 1810 y 1816 en el Río de la Plata, período marcado por la transición del orden colonial a la independencia. La autora examina cómo las elites revolucionarias intentaron establecer límites al poder mediante la división de poderes, enfrentando tensiones entre instituciones, facciones y la persistencia de estructuras coloniales. Este enfoque revela la complejidad de gobernar en tiempos de cambio radical.