NADIE SE SALVA SOLO

El Trabajo Argentino como Orgullo Nacional

Escribe Matías Álvarez

El desafío era inmenso: con tantos riesgos de que las criticas siempre impiadosas obturen la búsqueda, como oportunidades respecto de la posibilidad de que el mundo conozca una historia que ya ha pasado a formar parte del acervo cultural de nuestro país.

El 31 de marzo de 2025 se publicó el primer tráiler de la serie “El Eternauta”, producida por el gigante estadounidense Netflix. Los avances daban cuenta de una superproducción a las cuales el gigante del entretenimiento ya nos tiene acostumbrados, pero que no tenía precedentes en la Argentina.
Un corte de luz, una nevada tóxica y fulminante, un grupo de amigos y una frase que atraviesa toda la obra y tiene resonancia más allá del producto audiovisual: “Nadie se salva solo”. La serie superó toda expectativa previa en relación a audiencias, éxito y relevancia a nivel mundial, permitiéndole al trabajo argentino y a la industria nacional golpearse el pecho una vez más con orgullo.

La Historia
“El Eternauta” es una historieta argentina publicada semanalmente entre 1957 y 1959, cuyos autores fueron Héctor Oesterheld en el guion y Francisco Solano López en los dibujos. Fueron varias las generaciones que vibraron con el camino de Juan Salvo, el protagonista principal de la historia. Sin duda, otro hecho que marcó todo el universo que gira en torno a El Eternauta fue el recorrido de Héctor Oesterheld, su autor, quien, en paralelo con su prolífica carrera como escritor, se comprometió con la política y la militancia, hecho que le valió su desaparición ilegal el día 27 de abril de 1977 por parte de las fuerzas armadas en la Ciudad de La Plata en el marco de la última dictadura militar. Ahora bien: las décadas de historia, la mitología en torno a la historieta, las resignificaciones en torno a la figura en particular de El Eternauta constituyeron un verdadero cúmulo de expectativas que se empezaron a acelerar en 2020, cuando se supo que finalmente iba a realizarse en Argentina la serie de El Eternauta y que iba a ser dirigida por Bruno Stagnaro, y no mucho más…

Hacer La Historia
Conversamos con Mario Cukar, Alejo Bustos y Nicanor Enríquez, integrantes de distintas áreas del equipo de “El Eternauta”, quienes nos transmitieron de primera mano las sensaciones de haber formado parte del proceso de producción de un verdadero suceso que, solo por dar un ejemplo, se transformó en la serie de habla no inglesa más vista de la plataforma Netflix.

“Este proyecto tenía la particularidad de no tener precedentes en Argentina, por lo que tuvo mucho de investigación y experimentación, tanto en la preproducción como en algunos momentos del rodaje. Todos estábamos investigando, averiguando cómo hacer las cosas, haciendo pruebas y había mucho diálogo entre las áreas, que es una de las cosas que más destacaría del proyecto. Pensá que hay un equipo base mínimo de 120 personas, aunque hubo días que, sumando los extras, los proveedores adicionales y demás, llegamos a ser 700 personas”, apunta Alejo, quien trabajó como asistente de producción en la serie.
La sensación de estar haciendo algo grande es un sentimiento que se repite en aquellos que trabajaron en la serie. No solo el despliegue y los recursos utilizados daban cuenta de estar en medio de un proyecto que sin dudas marca la historia de la producción audiovisual en la Argentina, sino cierto espíritu de equipo que impregnó el rodaje.
“El clima de trabajo fue increíble. Creo que fue una de las cosas claves para poder llevar adelante un proyecto con casi 150 días de filmación. Estábamos más tiempo en el rodaje que con la familia. En el equipo de locaciones en particular tuvimos un montón de cosas que hubo que resolver a último momento, pero siempre había un buen ánimo, un buen espíritu, una idea de cubrirnos entre nosotros y darnos una mano”, detalla Mariano Cukar, quien se desempeñó como jefe de locaciones durante todo el proyecto.
“Me convocaron para que hiciera un análisis que ayudará a entender cuán viable era filmar en algunos espacios como puente Saavedra, el túnel de Grecia, la iglesia de San Isidro Labrador, entre otros. Fuimos armando un equipo de locaciones para hacer lo que fue un poco la búsqueda, que si bien no fue una búsqueda clásica de locaciones como suele ser en los proyectos donde uno propone a partir de un guion. Acá fue distinto porque ya tenía todo escrito, las locaciones ya estaban como muy marcadas en el guion, entonces el trabajo era más bien de conseguir las autorizaciones para filmar en esos lugares específicos como el edificio, los trenes, el rulero o la iglesia…”, detalla Mariano.
Nicanor Enríquez fue el jefe del Departamento de Efectos Especiales Prácticos durante la grabación del Eternauta. En una entrevista publicada recientemente en el medio Infobae, fue presentado como “el hombre que hizo nevar en El Eternauta”, no sin algo de ironía en el ampuloso título.
Respecto de la famosa nieve, efecto clave si los hay, Nicanor explica lo siguiente: “Las dificultades fueron varias y diversas, la mayoría relacionada al efecto nieve. Tuvimos que hacer nevar muchos escenarios públicos y cerrados, en poco tiempo y en una dinámica de un plan de rodaje, teniendo que cumplir en tiempos y extensiones”.
Los contratiempos, imprevistos y dificultades, por supuesto abundaron a lo largo de los casi 6 meses de rodaje. Desde gestiones que no llegaron a buen puerto, fenómenos climatológicos que cambiaron los planes, hasta la realidad del país impactando de lleno en el proceso de filmación.
“Una anécdota muy particular que tuvimos es que, a la semana de iniciar el rodaje, hubo un paro del sindicato de trabajadores de la sal en la Argentina, que la mayoría del común de la gente no se enteró, pero que a nosotros nos afectó de manera radical, ya que nuestro principal material a usar para maquillar los ambientes y crear la nieve fue la sal”, cuenta entre risas, y culmina la historia comentando que “la solución fue traer camiones de sal de La Pampa, de un stock que le quedaba por esos lados”.
Las locaciones de El Eternauta son un aspecto fundamental a la hora de poner la lupa en la producción, ya que las mismas recorren algunos sitios emblemáticos de la provincia de Buenos Aires, en particular de la zona norte, y son reconocidos por todos lo que día a día recorren esas mismas calles.

“El primer día que salimos a hacer nieve a la calle en una esquina de Vicente López, estábamos todavía como probando algunos productos, y se usó un gel que es el que viene adentro de los pañales de los bebés, que genera un brillo y una consistencia como de nieve. El problema fue que no podíamos sacar el producto y bueno, los vecinos empezaron a llamar a la Municipalidad porque eso se había transformado en una pista de patinaje súper resbalosa. Finalmente tuvimos que levantar el césped en algunos lugares y ponerle césped nuevo, porque no había manera de limpiarlo", cuenta Mariano el jefe de locaciones, en relación al efecto de la nieve creada por el equipo de producción, fundamental en todo el proceso. “Creo que sentamos las bases para demostrar que acá hay gente, equipos y cabeza para hacer cualquier tipo de producción, y me parece que está buenísimo que hayamos podido demostrar eso. Esperemos que esto genere nuevas fuentes del laburo", se ilusiona Mariano.
En la misma línea, Nicanor cierra: “Me alegró muchísimo la repercusión que generó en el mundo y en la Argentina. Es una hermosa inyección de ánimo para un momento complicado en la industria argentina. Hay muy poco trabajo, muy pocos proyectos sucediendo este año, y ver en la pantalla algo que costó tanto realizar, que tomó tanto trabajo de muchísimo recurso humano profesional y extremadamente cuidadoso en lo que hace, significa una chispa de luz entre tanta penumbra”.
El éxito de “El Eternauta” no es solo un boom de audiencia, sino más bien una contundente demostración del talento y la profesionalidad de los trabajadores y trabajadoras de nuestra industria audiovisual. En tiempos de incertidumbre, esta superproducción reafirma que, como dice la obra, “nadie se salva solo”, y que es en la solidaridad y en el esfuerzo colectivo donde reside el verdadero orgullo nacional.